
El otro día estaba con el Tío Paco tomando un aperitivo al sol. Paco estaba de un humor excelente. Acababa de venir del banco de actualizar su cartilla y me la enseñó con el mismo orgullo con el que un niño enseña un examen con un sobresaliente (pobre hombre, si es que la inocencia es un grado).
— Mira, Carlos —me dijo, señalando la última línea impresa con tinta azul—. Ni un céntimo menos. 50.000 euros redondos. Ahí están, quietos y seguros. En mi banco de siempre no se andan con tonterías.
Me dolió decirle lo que le iba a decir, porque Paco es de los que piensan (como yo hace tiempo, que todos hemos tropezado con la misma piedra) que si el número no baja, todo va bien. Pero como soy un hombre de números, no pude evitar pedir otra ronda de cañas para explicarle lo que estaba pasando de verdad en esa cartilla.
El ladrón que entra sin romper la cerradura
— Paco —le dije—, ¿te has fijado en que estas cañas nos han costado más que el año pasado? ¿Y que el pan ha subido, y la luz, y hasta el periódico?
Paco se encogió de hombros.
— Claro, hijo, la vida está por las nubes. Por eso te digo que menos mal que tengo mis ahorros seguros en el banco.
— Ese es el problema, Paco. Tu dinero «no se mueve», pero la vida sí. Es como si guardaras una barra de pan en la despensa durante un año. Cuando abras la puerta dentro de doce meses, la barra seguirá allí, pero estará tan dura que no te servirá ni para mojar en la sopa. Tu dinero es igual: si lo dejas quieto al 0%, cada día te sirve para comprar menos cosas. El tema es que el banco no te quita dinero de la cuenta, pero la realidad te quita poder de compra. Es lo que llamamos inflación (ese impuesto invisible que nadie nos explica en el colegio). El INE (Instituto Nacional de Estadística) actualiza cada mes cuánto sube la vida. Puedes cotillear tú mismo cómo el IPC se come tus ahorros en su calculadora oficial.
El negocio redondo (para el banco)
A Paco le costaba entenderlo. Para él, si el banco le guardaba el dinero gratis, ya era bastante. Lo que no sabía es que su banco «de toda la vida» estaba haciendo el negocio del siglo con sus ahorros (es que son unos artistas, hay que reconocérselo).
— Paco, ¿tú sabes qué hace el banco con tus 50.000 euros mientras tú duermes la siesta? —le pregunté.
— Pues… guardarlos en la caja fuerte, supongo.
— Qué va. Se los prestan a gente como el Cuñado Gastón para que se compre su coche nuevo, y le cobran un 9% de interés. El banco usa TU dinero para ganar 4.500 euros al año y a ti no te dan ni un «gracias por venir». Es como si le dejaras tu coche al vecino para que haga de taxista, él ganara un sueldo y a ti te lo devolviera con el depósito vacío y una multa en la guantera.
La solución: El dinero que «trabaja» en silencio
Paco se quedó pensativo. No le gusta que le tomen el pelo, y menos el director de su sucursal, que le felicita siempre por su santo.
— ¿Y qué quieres que haga, Carlos? ¿Que lo meta en esas cosas modernas de internet y lo pierda todo?
— Nada de eso, Paco. Solo quiero que te abras una Cuenta Remunerada. Es exactamente igual que tu cuenta de siempre: tu dinero está disponible cada segundo, no hay riesgos y está protegido por el mismo fondo que tu banco actual. La única diferencia es que, en lugar de darte el 0%, te dan un 1% o un 2% (que menos es nada, oye).
Le hice la cuenta en una servilleta:
— Con tus 50.000 euros, en una cuenta de estas, ganarías unos 500 o 1.000 euros al año sin mover un dedo. Eso son muchas rondas de cañas y muchos menús del día, Paco. Solo por cambiar el dinero de una caja a otra.
No dejes que tu dinero se «oxide»
Si eres como el Tío Paco y te da miedo mover tus ahorros, quédate con esto:
- El 0% es una pérdida segura: Con la inflación actual, dejar el dinero en una cuenta corriente normal es como dejar una ventana abierta en invierno: el calor (tu poder de compra) se escapa sin que te des cuenta (y luego vienen las madres mías).
- Busca cuentas sin «peros»: Hoy en día hay bancos (incluso algunos de los tradicionales, si te pones serio y les amenazas con irte) que te pagan intereses solo por tener el dinero ahí. Sin nóminas, sin permanencia y sin líos raros.
- La seguridad es la misma: Mientras el banco esté supervisado por el Banco de España y cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (que cubre hasta 100.000€ por persona), tu dinero está igual de seguro que en la sucursal de debajo de tu casa.
Paco terminó su caña y se guardó la cartilla, pero esta vez no lo hizo con tanta alegría. Se quedó mirando la oficina del banco que hay frente al bar y me dijo: “Carlos, el lunes me acompañas a ver qué me dicen estos, que a mí no me gusta que me tomen por tonto”.
¿Y tú qué? ¿Vas a seguir dejando que el banco se pegue la vida padre con tus ahorros mientras a ti te dan las sobras?
Aviso legal y de responsabilidad: Este artículo es para entretener y que aprendamos algo todos. Yo no soy asesor financiero titulado (soy programador, ya sabes), solo soy un tipo que intenta que a su tío no le tomen el pelo. Antes de abrir cualquier cuenta, lee bien la letra pequeña y asegúrate de que el banco sea de confianza. Tu dinero es tu responsabilidad, no te me despistes.