Saliendo de la Libreta #2: El Tío Paco contra el “Señor de la Corbata”

Esta entrada es la parte 3 de 3 de la serie Saliendo de la Libreta
el Tio Paco

Tal como acordamos, el lunes acompañé al Tío Paco a su sucursal de siempre. Paco iba con su cartilla en la mano, como quien lleva un amuleto (si es que al final les tenemos más fe a esos libritos que a la seguridad social). Estaba decidido a preguntar por qué su dinero no crecía, pero se notaba que le imponía respeto entrar allí para «pedir cuentas».

Nos recibió Luis, el director de la oficina. Un tipo encantador, con una corbata impecable y esa voz pausada que te hace sentir que estás en buenas manos (esa voz que, curiosamente, solo usan cuando quieren que firmes algo).

— Hombre, Paco, qué alegría verte. ¿Qué te trae por aquí? —dijo Luis, mientras le ofrecía una silla con una sonrisa de oreja a oreja.

— Pues mira, Luis —empezó Paco, carraspeando un poco—, que mi sobrino dice que mi dinero aquí está parado y que la vida sube más que mis ahorros. Que si no hay alguna de esas cuentas que te dan un beneficio por tener el dinero ahí guardado.

La «oferta especial» que Paco no esperaba

Luis sonrió de esa forma que usan los que tienen una respuesta preparada para todo (tienen un máster en «sonrisas de manual», te lo digo yo). Apoyó las manos en la mesa y se inclinó hacia Paco como si fuera a contarle un secreto de estado.

— Ay, Paco, las cuentas esas de internet son muy inestables, ya sabes cómo es la tecnología. Pero precisamente hoy ha salido un Fondo de Inversión Garantizado diseñado solo para nuestros mejores clientes. Es seguro, no tienes que preocuparte por nada y te da una rentabilidad fija al final.

Paco me miró con cara de: «Ves, Carlos, si es que Luis me tiene en buena estima». Pero yo ya estaba leyendo la letra pequeña del folleto que Luis había puesto sobre la mesa (porque las letras pequeñas las carga el diablo, y yo ya tengo la vista cansada de leerlas).

— Perdona, Luis —intervine—, este fondo dice que el capital está «garantizado», pero ¿qué pasa si Paco necesita sacar sus ahorros el año que viene para una reforma o un imprevisto médico?

El taxi que Paco no quiere conducir

Luis perdió un poco la sonrisa. El tema es que el «maravilloso» producto obligaba a Paco a dejar su dinero bloqueado durante cinco años. Si Paco necesitaba sus ahorros antes de tiempo, el banco le cobraba una multa del 3%. Además, la rentabilidad real era bastante más floja de lo que Paco podría conseguir en cualquier cuenta de ahorro normal hoy en día.

— Tío Paco —le dije para que lo entendiera claro—, esto es como si le prestas tu coche a Luis para que él trabaje de taxista durante cinco años. Él se queda con todo lo que gane y a ti solo te deja usar el coche un domingo al año. Y si lo necesitas para una emergencia, ¡tienes que pagarle a él una multa por pedírselo! (Lógica pura, aunque a Luis no le hiciera ni pizca de gracia).

Paco se quedó mirando a Luis y luego miró su cartilla. No la cerró de golpe, pero la guardó despacio en el bolsillo, con una expresión de decepción que me dolió ver. Se dio cuenta de que su «amigo» el director estaba intentando venderle lo que le venía bien al banco, no lo que le venía bien a él.

— Luis, déjame que me lo piense —dijo Paco con un tono apagado—. Esto de no poder tocar mi dinero durante cinco años no me gusta nada.

El consejo de hoy: No confundas amabilidad con rentabilidad

Salimos de la oficina y Paco se quedó un rato mirando el logotipo del banco en la puerta. Estaba callado. Había entendido que, en el mundo del dinero, incluso el que te saluda por tu nombre tiene unos objetivos mensuales que cumplir (y tú no sueles estar en la lista de prioridades de su bonus).

Si vas a tu sucursal de siempre, recuerda estas tres reglas para no caer en la misma duda que Paco:

  • Pregunta siempre por la liquidez: ¿Puedo disponer de mi dinero mañana mismo sin pagar ninguna penalización? Si la respuesta es un «depende» o un «no», ten mucho cuidado.
  • Mira el plazo, no solo el nombre: Los productos «Garantizados» suelen tener el truco de que la garantía solo sirve si aguantas muchos años sin tocar el dinero (una eternidad, vamos).
  • No te sientas obligado a decir que sí: El banco vive de tu dinero. Tú eres el que hace el favor al dejarlo allí, no al revés. Tienes todo el derecho del mundo a decir «me lo voy a pensar».

Paco y yo nos fuimos a tomar un café. Se le veía pensativo, pero ya no tenía esa fe ciega de antes. «Carlos», me dijo mientras removía el azúcar, «creo que el lunes que viene me vas a tener que enseñar cómo funciona eso del banco por el móvil… pero vete despacio, que me da respeto».

¿Y a ti? ¿Alguna vez te han intentado vender un «taxi» donde tú pones el coche y ellos se llevan la recaudación?


Aviso legal y de responsabilidad: Vamos a dejar las cosas claras: este artículo refleja una situación ficticia basada en experiencias habituales en el sector bancario y tiene fines educativos y de entretenimiento. No soy asesor financiero ni profesional de la banca (soy programador, ya me conocéis). La inversión y el ahorro siempre conllevan riesgos y lo más importante es leer siempre la letra pequeña de cualquier contrato. Antes de tomar una decisión con tus ahorros, infórmate bien o consulta con un profesional acreditado.

Para saber más: Antes de contratar un fondo, la CNMV recomienda leer siempre el documento de datos fundamentales. Consulta su guía para el inversor para que no te den gato por liebre.

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