Inversiones para Dormir Tranquilo #4: La Jefa y el equipo de los 500 mejores (Fondos Indexados)

Esta entrada es la parte 5 de 5 de la serie Inversiones para Dormir Tranquilo
La Jefa

Anoche, después de acostar a los niños, se produjo el momento que llevaba años esperando. Estábamos en el salón, con la casa en calma, cuando La Jefa dejó su libro sobre la mesa y me miró de esa forma en la que sé que tiene una pregunta importante rondándole la cabeza (y cuando se pone así, sé que el Excel va a echar humo).

— Carlos —me dijo—, hemos puesto orden en las facturas, tenemos el Fondo de Paz Mental por si se rompe otra caldera y ya tenemos los seguros al día. Pero el dinero de los niños, el que estamos guardando para cuando vayan a la universidad dentro de diez años… sigue en la cuenta al 3%. Está bien, pero tú dices que eso no es suficiente para el largo plazo. ¿Cuándo empezamos a invertirlo «de verdad» sin que me dé un síncope?

Me incorporé en el sofá. Sabía que esta era mi oportunidad, pero también sabía que si usaba una sola palabra técnica o le enseñaba una gráfica demasiado movida, la ventana de oportunidad se cerraría de golpe y volveríamos al «ya si eso, el año que viene».

El riesgo de apostar por un solo caballo

— Mira, Jefa —le dije—, el problema de invertir suele ser que la gente intenta adivinar qué empresa va a ser la ganadora. Intentan adivinar si Google subirá más que Apple, o si una empresa de coches eléctricos será la nueva sensación. Eso es como ir al hipódromo y apostar todo nuestro dinero a un solo caballo. Si ese caballo se tuerce un tobillo o tiene un mal día, nos quedamos sin nada.

Ella asintió, muy seria. Ese es precisamente el miedo que la paraliza: jugárselo todo a una carta y perder.

— Pues el plan que te propongo es no elegir a ningún caballo. Vamos a comprar la hípica entera.

El equipo de los mejores del mundo

Le expliqué que existen unas cestas de inversión (que los expertos llaman Fondos Indexados, aunque el nombre es lo de menos) que funcionan de una forma muy sencilla: en lugar de comprar una empresa, compras un poquito de las 500 empresas más grandes y potentes del mundo.

— Imagina que haces un equipo de fútbol —le puse de ejemplo—, pero en lugar de elegir a un jugador y rezar para que no se lesione, fichas a los 500 mejores del planeta. Si uno tiene un mal año o incluso si una empresa quiebra y desaparece, no pasa nada, porque tienes a otras 499 empujando hacia arriba. Es pura estadística de supervivencia.

A La Jefa le empezó a gustar la idea. No usamos palabras raras como «diversificación», pero ella entendió perfectamente el concepto de repartir el riesgo para no depender de nadie.

¿Por qué esto es mejor para los niños?

— Pero Carlos, ¿eso no sube y baja? —preguntó ella todavía con un rastro de duda (lógica, por otra parte).

— Sí, claro que se mueve. Pero ahí está el truco: el dinero de los niños no lo necesitamos mañana, ni el año que viene. Lo necesitamos dentro de diez o quince años. Si miras la historia, el mundo siempre avanza. Las empresas quieren ganar dinero, innovan y crecen. A corto plazo puede haber tormentas, pero a largo plazo, estar con los mejores siempre ha sido la apuesta más segura.

Le expliqué que lo mejor de este sistema es que es «aburrido». No hay que mirar las noticias, ni saber de economía, ni estar pendiente de si la bolsa sube o baja hoy. Simplemente ponemos un poquito de dinero cada mes, dejamos que los 500 mejores trabajen para nosotros y nos olvidamos.

El consejo de hoy: Empieza con «la cesta completa»

Si tú también estás en el punto de La Jefa y quieres que tus ahorros crezcan pero te da pánico la bolsa, sigue estas tres reglas de oro:

  1. No busques la aguja, compra el pajar: No intentes adivinar qué empresa será la próxima estrella. Compra el mercado entero a través de un fondo que siga a los índices más grandes (como el famoso S&P 500 o el MSCI World). Es más barato, más sencillo y, a la larga, más rentable para la mayoría.
  2. El tiempo es tu mejor amigo: Este tipo de inversión no es para el dinero que vas a necesitar el mes que viene para las vacaciones. Es para el dinero que quieres ver crecer a 5, 10 o 20 años vista. La paciencia aquí es lo que paga los intereses.
  3. Automatiza y olvida: Lo mejor para no sufrir es que el dinero se invierta solo cada mes, como si fuera un recibo más de la luz. Así, si la bolsa baja un mes, compras más «participaciones» más baratas sin darte cuenta.

Anoche, por primera vez, La Jefa no me dijo «ya veremos». Me pidió que le enseñara cómo abrir esa «cesta de los mejores» para empezar este mismo mes con 50 euritos para los niños. Hemos pasado de la defensa al ataque, y lo hemos hecho durmiendo tranquilos.

¿Y tú? ¿Sigues intentando elegir al caballo ganador o has decidido comprar la hípica entera?


Aviso legal y de responsabilidad: Vamos a dejarlo claro: este artículo tiene una finalidad puramente educativa y de entretenimiento, basada en mis conversaciones familiares. No soy asesor financiero ni profesional de la inversión (solo soy un padre que quiere que sus hijos vayan a la universidad). Los fondos indexados y la inversión en bolsa conllevan riesgos de pérdida de capital y rentabilidades pasadas no garantizan éxitos futuros. Antes de invertir, haz tu propia investigación o consulta con un profesional titulado. Tu dinero y tus decisiones son tu responsabilidad, no la de mi «hípica».

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