La Paga y el Bizum #3: Leo y el gasto inteligente: Diferencia entre Gasto y Deuda

Esta entrada es la parte 4 de 4 de la serie La Paga y el Bizum
El Hijo Leo

Ayer, después de que el técnico se fuera de casa dejando la caldera nueva funcionando a pleno rendimiento, mi hijo Leo se quedó mirando el móvil mientras yo hacía la transferencia para pagar la factura.

— Papá —me dijo con un tono entre curioso y preocupado—, acabas de soltar 1.200 euros de golpe. Eso es mucho dinero. ¿Significa que ahora somos más pobres?

Me encantó su pregunta. Es la duda lógica de alguien que ve cómo una cifra grande desaparece de la pantalla del banco (y a todos nos da un poco de síncope ver tanto número marchándose a la vez). Le pedí que se sentara conmigo un momento en la mesa de la cocina, que ya empezaba a estar caldeada por fin.

— Mira, Leo —le dije—, es verdad que hoy tenemos 1.200 euros menos en la cuenta, pero no somos «más pobres». Al revés, somos mucho más fuertes que si no hubiéramos tenido ese dinero guardado.

La diferencia entre un gasto y un problema

Le expliqué a Leo que en la vida hay dos formas de enfrentarse a un imprevisto (y una duele bastante más que la otra):

  • Gastar lo que ya tienes: Es lo que hemos hecho nosotros. Teníamos una hucha preparada para esto. El dinero se ha ido, sí, pero a cambio tenemos agua caliente y calefacción. El tema es que el problema ha nacido y ha muerto hoy mismo.
  • Pedir prestado (Deuda): Si no hubiéramos tenido ese dinero, habríamos tenido que pedirle el favor al banco o pagar la caldera en plazos durante dos años. Entonces, cada mes, durante 24 meses, seríamos un poquito más pobres, porque tendríamos que pagar el precio de la caldera más los intereses (que ya sabemos que el banco no regala ni los buenos días).

— Imagina, Leo, que vas por la montaña con una mochila —le puse de ejemplo—. Ahorrar es como meter comida y agua en la mochila antes de salir. Pesa un poco, sí, pero cuando tienes hambre, abres la mochila y comes. Pedir prestado es como salir sin nada y, cuando tienes hambre, pedirle comida a otro a cambio de que, durante el resto del camino, tú tengas que llevarle su mochila y la tuya. Eso es lo que te hace pobre de verdad: perder tu libertad de mañana por una necesidad de hoy. (Si es que no hay nada como caminar ligero de equipaje).

¿Es la caldera una inversión?

Leo, que ya empieza a quedarse con los conceptos de los que hablamos, me lanzó una pregunta de nota (este niño me va a quitar el puesto en el blog):

— ¿Entonces la caldera es una inversión, como tus fondos esos?

— No exactamente, hijo. Una inversión es algo donde pones dinero hoy para que mañana te devuelva más dinero. La caldera no nos va a dar beneficios, pero es un gasto necesario para vivir bien. Lo importante aquí es que lo que sí ha sido una inversión es el hábito de ahorrar cada mes. Ese hábito nos ha comprado la tranquilidad de que un lunes de frío no se convierta en una pesadilla financiera para la familia.

El consejo de hoy: La regla de la «Mochila Llena»

Para que Leo empiece a aplicar esto a su escala, le he dado tres reglas sencillas (de esas que te ahorran muchos dolores de cabeza en el futuro):

  1. No gastes el 100%: Si recibes 20 euros de paga, compórtate como si solo tuvieras 18. Los otros 2 son para tu mochila. Punto.
  2. El imprevisto siempre llega: No sabemos cuándo se romperá tu móvil o cuándo saldrá ese viaje con amigos que no esperabas. Si tienes la mochila llena, esos momentos serán aventuras; si no, serán dramas.
  3. Huye de las «cuotas pequeñas»: No compres nada que no puedas pagar hoy mismo, a menos que sea algo vital como una casa. Las cuotas pequeñas son cadenas que te impiden correr en el futuro (y además, se acaban juntando unas con otras hasta que te ahogan).

Leo se quedó pensativo, mirando el radiador. Creo que ha entendido que ver bajar el número del banco no siempre es algo malo, siempre y cuando sea porque tenías un plan para ello.

¿Y tú? ¿Vives con la mochila llena o estás cargando con la mochila de los demás por no haber previsto el hambre?


Aviso legal y de responsabilidad: Vamos a ponernos serios: este blog tiene un propósito puramente educativo y de entretenimiento, basado en mis vivencias personales como padre y ahorrador. No soy asesor financiero ni profesional de la economía (mi fuerte es el código, no la macroeconomía). El ahorro y la gestión de gastos son decisiones individuales que dependen de la situación de cada persona. Antes de tomar decisiones financieras importantes, te recomiendo informarte bien o consultar con un experto titulado. Tu estabilidad económica es tu propia responsabilidad, no la de mi mochila.

Navegación de la serie<< La Paga y el Bizum #2: Leo y el árbol que fabrica monedas (El interés compuesto)